Do d’avui

Dale Cavese- La historia del canto que se oye en Europa
A veces, las historias más conmovedoras, se encuentran en equipos modestos de ciudades pequeñas. Aquí va una de ellas

Cava de’Tirreni es una pequeña ciudad italiana, de 53.000 habitantes, situada en la sureña provincia de Salerno. El equipo de la ciudad es la Societá Sportiva Cavese, fundada en 1919 y que milita actualemnte en lo que sería la Seguna B de España. Club modesto, ha malvivido entre en fútbol regional y la Serie B, sin llegar nunca a ascender a la máxima categoria del Calcio. Son apodados como los aguilotti (Aguiluchos) y su eterno rival es la Salernitana. No es difícil imaginar que un club tan poco laureado tenga pocos o ningún momento memorable en su historia. Pues la S.S. Cavese tiene dos. Uno de infinita alegría, y otro de demasiada tristeza.


Corría la temporada 82-83 y la Cavese pasaba por el mejor momento de su historia. Militaba en la Serie B y tenía serias opciones de ascender. Acabó la primera vuelta del campeonato tercero, aunque la finalizó sexto, y no logró en ansiado ascenso. Pero los aguilotti recuerdan una sóla fecha de esa temporada. El 7 de noviembre de 1982. Esa noche, se cumplió el sueño de miles de sacrificados aficionados; esa noche, ganaron en San Siro. La Cavese venció por 1-2 al Milan en un partido memorable en el que, por primera vez, el modesto equipo de Cava de’Tirreni se codeaba con los poderosos. La genial campaña la redondearon con un empate a 1 ante la Lazio en Roma. Rozaron la gloria de la Seria A, pero se quedaron a 3 puntos. La temporada siguiente descendieron, y empezó un periplo por las divisiones más modestas del fútbol italiano.


Corría la temporada 2005-2006 y la Cavese militaba en la serie C2 italiana, la Primera Regional española. En una campaña fantástica ascendieron a la C1, tras eliminar en un playoff a Benavento, Sassuolo y Sansovino. La alegría por el ascenso tenía un componente especial: por primera vez en muchos años iban a coincidir con su eterno rival, la Salernitana. En aquel equipo destacaba un joven central, Catello Mari, que se caracterizaba por marcar más goles de los que se le supone a un defensa. Aquellos goles los celebraba siempre con la fiel hinchada de la Curva Sud. Una Curva Sud que movilizaba a más de 3.000 personas en los desplazamientos. La noche del ascenso, el 16 de abril de 2006, Catello volvía a su domicilio cuando un accidente sesgó su vida mientras la ciudad, ajena a lo sucedido, celebraba una de las más grandes alegrías de las que disfrutaban en muchos años. Desde aquel momento la Curva Sud pasó a llamarse Curva Sud Catello Mari y se recuerda la memoria del malogrado futblista en cada partido de la Cavese cómo local. En su afán por animar a su equipo de una forma original, la Curva adaptó una vieja canción de 1958, Moliendo Café, del músico venezolano Hugo Blanco. Su canción, la que le dedicaron a su fallecido héroe, se oye hoy en decenas de estadios de toda Europa. Aquí el resultado:






¡Feliz Miércoles
espero os haya gustado!

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